Las asociaciones vecinales llaman a actuar frente a un problema de salud pública.
El próximo 29 de abril de 2026 se celebró el Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido, una jornada impulsada desde 1996 para sensibilizar a la ciudadanía sobre los efectos de la contaminación acústica y promover medidas para proteger la salud y el bienestar.
En el marco de esta fecha, las asociaciones vecinales, han lanzado una campaña bajo un mensaje claro: “Las administraciones tienen que actuar y proteger del ruido a las personas”.
Como acción simbólica, se ha convocó un minuto de silencio a las 12:00 horas frente al Ayuntamiento de Zaragoza, en un gesto que busca visibilizar una problemática que, aunque cotidiana, sigue estando infravalorada.

El manifiesto de la campaña advierte de que la mayoría de la población convive con el ruido sin ser plenamente consciente de sus consecuencias. Sin embargo, la evidencia científica es contundente: la contaminación acústica es un problema de salud pública.
La exposición continuada al ruido provoca efectos como:
- Aumento de la presión arterial
- Alteraciones en la frecuencia cardíaca
- Estrés crónico
- Riesgo de enfermedades cardiovasculares
Además, el ruido impacta en la salud mental, incrementando los niveles de ansiedad y depresión, y está relacionado con un mayor número de ingresos hospitalarios por diversas patologías.
Especial preocupación generan sus efectos en la infancia, donde se asocia con dificultades de aprendizaje y menor rendimiento escolar.
El manifiesto también subraya que la contaminación acústica no solo afecta al bienestar físico y mental, sino que puede suponer una vulneración de derechos fundamentales, como el derecho a la intimidad y la inviolabilidad del domicilio, especialmente durante el descanso nocturno.
Las asociaciones vecinales reclaman una actuación firme y efectiva por parte de las administraciones públicas, especialmente en el ámbito municipal. Entre las principales demandas destacan:
- Aplicación rigurosa de la normativa vigente (europea, estatal y local)
- Refuerzo de los sistemas de inspección y control del ruido
- Incremento de las mediciones oficiales en viviendas
- Transparencia en la información ambiental acústica
- Participación ciudadana en la gestión de conflictos
También se pone el foco en el impacto del ocio nocturno y el uso del espacio público, reclamando limitaciones horarias más estrictas cuando sea necesario.
La campaña insiste en la necesidad de impulsar acciones de sensibilización basadas en datos científicos, para que la ciudadanía tome conciencia del impacto real del ruido en la salud.
El cartel de este año refleja de forma visual esta realidad: una cabeza saturada de sonidos, objetos y estímulos, simbolizando la sobrecarga que sufre la mente en entornos ruidosos.
El manifiesto, aprobado en marzo de 2026 por la Asamblea General de la CEAV, concluye con un mensaje urgente:
“Es imprescindible actuar ahora para prevenir, controlar y reducir la contaminación acústica, garantizando así el derecho de todas las personas a vivir en un entorno saludable.



